23 de Noviembre del 2017

Por Roger Schank
¿Qué hace inteligente a una persona?
Quizás la más dañina de las ideas equivocadas que tenemos sobre la inteligencia es que ser listo es producto de conocer muchas reglas y memorizar mucha información. Esta noción es la que otorga sentido a la creencia de que leer gran cantidad de libros, y absorber lo que dicen, convierte a uno en experto. Es gracioso pensar que es esto es lo que los estudiantes hacen los primeros años de su educación universitaria, aun cuando nadie se dejaría operar por un estudiante de segundo año de medicina por muy buenos resultados que obtuviese en los exámenes. Tiene sentido afirmar que la inteligencia viene del conocimiento, pero la mayoría del conocimiento es algo muy distinto a lo que encontramos en un libro de texto.

La mayor parte del razonamiento humano se basa más en casos que en reglas. Cuando las personas resolvemos problemas, nuestra mente recuerda de forma automática problemas similares que previa-mente hemos afrontado. Todo el mundo posee una extensa experiencia resolviendo problemas en la vida diaria. ¿Con qué frecuencia los recordamos?. ¿No le sucede que cuándo lleva largo rato de espera en la cola de la oficina de correos, recuerda otras ocasiones en las que tuvo que esperar? O ¿Cuándo tiene un problema en la tintorería, recuerda otros problemas que ya tuvo con las tintorerías?

La gente experimenta constantemente ese tipo de recuerdos, comparando una experiencia con otra y aprendiendo de ambas. Con frecuencia creemos que nuestra mente fantasea saltando de pensamiento en pensamiento y dirigiéndonos por derroteros que nos parecen irrelevantes dadas nuestras necesidades actuales. Pero el proceso de recordar es el reflejo de la búsqueda constante por parte de la mente de vieja información que permita procesar nueva información. Nosotros estamos, en esencia, creando teorías sobre los más minúsculos detalles del mundo que nos rodea, intentando crear, por ejemplo, una teoría sobre las tintorerías que nos permita elegir la adecuada, o teorías sobre el gobierno del Estado, o sobre el comportamiento con nuestros amigos que nos permita desenvolvernos mejor en el mundo. Constantemente acumulamos casos y los comparamos con los que ya tenemos acumulados, en un esfuerzo de comprender el próximo caso que aparezca.

El mundo es un lugar demasiado complejo como para ser aprehendido en los libros. Un verdadero experto es aquel que se ha enfrentado en numerosas ocasiones a la resolución de problemas concretos en su campo de especialización. Poseer un amplio e indexado grupo de casos es lo que diferencia a un experto de un novato formado a base de libros de texto. O, en otras palabras, estar educado significa, en su sentido más profundo, tener acceso a una librería de casos propia, almacenada en la memoria, desde los que generalizar y poder enfrentarse a nuevas situaciones con éxito.

En la vida cotidiana estamos constantemente evaluando la inteligencia de las personas que nos rodean sin necesidad de tests, simplemente observando cuan expertos son en la resolución de los problemas con los que se enfrentan. La experiencia acumulada y la maestría en resolver problemas complejos en base a esta experiencia es lo que nos hace mas o menos inteligentes.

Traducido con la autorización de Roger Schank de su libro Engines for Education.